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Hay que saber subir y bajar: el peligro está en la vuelta

El 68% de los rescates de montaña en España ocurren en el descenso. Por qué la bajada mata más que la subida y cómo gestionar las fuerzas para volver entero.

EL
Equipo La Cabra Que GuiaGuías de Aventura

La cima no es el final de la ruta. Es, como mucho, la mitad. Y los números lo dicen con una claridad que incomoda: según los datos del Greim (Guardia Civil de Montaña) que recoge la tesis doctoral de la Universidad de Valladolid, el 68% de los rescates de montaña en España se producen durante el descenso. Contra un 16% en la subida. Cuatro veces más gente tirada bajando que subiendo. Y aun así, la mayoría planifica la ruta mirando sólo el camino de ida.

Hay que saber subir. Claro. Pero sobre todo hay que saber bajar. Y la diferencia entre una cosa y otra es lo que te va a permitir volver a tiempo, entero y por tu propio pie.

Ilustración de La Cabra Que Guía con gafas de sol junto al lema Hay que saber subir y bajar y el consejo Gestiona tus fuerzas
Gestiona tus fuerzas: guarda siempre energía para el camino de vuelta.

Por qué la bajada mata más que la subida

Esto no es opinión de bar, es fisiología pura. Subir es aeróbico y te avisa: el corazón pide, las piernas queman, sabes cuándo parar. Bajar es excéntrico, es decir, el músculo trabaja alargándose para frenar el peso del cuerpo en cada paso. Es un tipo de esfuerzo que destroza la fibra muscular más rápido y que además no avisa hasta que la pierna falla.

A eso súmale la cabeza. En la subida estás alerta porque sabes que estás subiendo. En la bajada te confías: ya has hecho cumbre, ya has hecho la foto, ya has mandado el audio al grupo. La concentración se cae y las rodillas empiezan a mandar señales raras. Ahí es donde se tuerce el tobillo en una piedra suelta que habrías visto una hora antes.

Los datos de rescates del Pirineo aragonés lo ordenan: entre los errores que más intervenciones provocan están el extravío (25%), el agotamiento (19%) y las caídas en terreno abrupto (12%). Tres clásicos que aparecen casi siempre en la misma parte de la ruta: la vuelta.

La regla del tercio (o cómo no quedarse sin gasolina)

En alpinismo hay una regla vieja que funciona: cuando te has gastado un tercio de energía, deberías estar ya de vuelta. El otro tercio es para el descenso y el tercero es el colchón para lo que no puedes prever. Tormenta que no estaba en el parte, tramo más largo de lo que parecía, una torcedura tonta, un compañero que afloja.

La mayoría de la gente hace lo contrario: va al 100% a la cumbre pensando que la bajada «es pa'bajo y tira». Craso error. La bajada va a durar entre un 60 y un 80% de lo que te ha costado subir, y las piernas ya no están frescas. Si has llegado a la cima reventado, no has hecho la cima. Has hecho media ruta.

Cómo gestionar fuerzas para volver entero

No hay fórmula mágica, pero sí hay un puñado de cosas que los guías hacen de manera casi automática y que cambian el resultado de cualquier ruta exigente.

  • Márcate una hora de retorno y respétala. Si a las 13:00 no has hecho cima, das la vuelta. Y punto. La cumbre no se va a ir. Tú sí, si la tormenta te pilla en la cresta a las 17:00.
  • Come y bebe antes de tener hambre o sed. Cuando notas que estás reventado, ya llegas tarde. Un gel o un puñado de frutos secos cada 45 minutos y sorbos de agua cada 15, vayas como vayas. En la bajada, más todavía, porque el cuerpo sigue gastando aunque no lo parezca.
  • Baja con el cerebro puesto. Apaga el modo «ya está, vámonos». Mira dónde pisas. Si llevas bastones, úsalos de verdad para repartir carga a las rodillas. Un par de bastones bien usados ahorran hasta un 25% del impacto en las articulaciones según estudios de medicina deportiva.
  • Pausas cortas, no largas. Cinco minutos cada hora es mejor que veinte minutos al llegar reventado a un collado. Si te paras mucho, el cuerpo se enfría, los músculos se tensan y arrancar de nuevo duele el doble.
  • El grupo va al ritmo del más lento. Sin discusión. En la bajada, aún más. Se gestionan las fuerzas del grupo entero, no las tuyas.

Las tres señales de que la cosa se está torciendo

La fatiga seria no avisa con un cartel. Avisa con señales pequeñas que, si sabes leer, te dan margen para reaccionar antes de que sea tarde.

  • Tropiezas con nada. La primera vez que tu pie se engancha con una piedra que habrías esquivado dormido, es la fatiga hablando. Para, come algo, bebe, respira cinco minutos.
  • Dejas de hablar. Si el grupo se queda callado en la bajada, no es por el paisaje. Es porque todos están gastando la energía que les queda en poner un pie delante del otro.
  • Te pierdes en sitios evidentes. Cuando estás reventado, el cerebro falla primero. Hitos que antes habrías visto sin pensar, ahora no los encuentras. Si eso pasa, sacas el mapa, confirmas posición y no improvises atajos.

Consejos prácticos de planificación

La bajada segura se planifica antes de salir de casa, no sobre la marcha. Unos cuantos básicos que resume bien la guía de seguridad en montaña de la Guardia Civil:

  • Madruga. Salir temprano no es para hacer la foto al amanecer. Es para tener horas de luz sobrantes en la vuelta. En invierno, aún más: a las 17:30 ya es de noche en los Pirineos.
  • Calcula el horario con el ritmo del más lento. Y súmale un 20% por lo que pueda pasar. Si un track dice 6 horas, tú cuenta 7 u 8.
  • Revisa el parte. Tormentas de tarde en verano, niebla en otoño, placas de hielo en invierno. El descenso pillado con mal tiempo multiplica el riesgo por tres.
  • No vayas solo si puedes evitarlo. El grupo mínimo que recomiendan programas como Montaña Segura es de tres. Uno se queda con el herido, otro va a por ayuda.
  • Lleva frontal, siempre. Aunque sea pleno julio. Es 80 gramos en la mochila que te puede dejar volver andando en vez de vivaquear.

La idea a llevarse

La cima es la mitad de la ruta. Esa frase deberían grabarla en todos los parkings de inicio de senderos de España. Bajar bien es un arte que no se aprende viendo vídeos: se aprende machacando rodillas, metiendo la pata y, sobre todo, saliendo con gente que ya lo ha hecho mil veces y te va corrigiendo por el camino.

En La Cabra Que Guía tenemos guías locales que llevan años leyendo descensos, gestionando fuerzas ajenas y sabiendo cuándo toca dar media vuelta antes de que sea mala idea seguir. Si vas a meterte en una ruta seria, no hay mejor inversión que bajar con alguien que sabe leer el monte. Porque la montaña no la haces cuando llegas arriba. La haces cuando vuelves abajo.

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Si quieres pasar de leer a planear tu proxima salida, aqui tienes dos enlaces utiles.

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