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Pastillas potabilizadoras: lo que nadie te cuenta antes de beber

Cómo funcionan de verdad las pastillas potabilizadoras, qué bichos matan y cuáles no, cuánto hay que esperar y el error del agua fría que casi todos cometen.

EL
Equipo La Cabra Que GuiaGuías de Aventura

El arroyo cristalino de alta montaña con el que sueña todo el mundo puede tener una vaca muerta cien metros más arriba. Tú no la ves. El agua baja transparente, fresca, perfecta para la foto. Y aun así, esa misma agua te puede dejar tirado tres días en una tienda con una giardiasis de manual. Por eso existen las pastillas potabilizadoras: 20 gramos en el bolsillo que convierten cualquier charco decente en agua bebible.

Pero ojo, que aquí hay más letra pequeña de la que te cuentan en el sobre. Vamos a desmontarlo: qué matan, qué no matan, cuánto tienes que esperar de verdad y el fallo tonto que comete casi todo el mundo cuando hace frío.

Qué son y cómo funcionan

Una pastilla potabilizadora no es más que una dosis exacta de un desinfectante químico comprimida en una pastilla. La echas al agua, se disuelve, suelta el producto activo y este se dedica a reventar la membrana de bacterias y virus hasta dejarlos inservibles. Cuando pasa el tiempo de contacto, el agua es potable. Magia química, vamos.

Lo importante es que no todas son iguales. Según el producto que lleven dentro, cambian las cosas que matan, el tiempo que tardan y hasta el sabor que dejan. Y esa diferencia, en mitad de la montaña, es justo la que importa.

Los tres tipos que vas a encontrar

En la práctica te vas a topar con tres familias. Las resumimos sin rodeos:

Dióxido de cloro

Las buenas. Son las que llevan marcas tipo Micropur Forte o las pastillas de dióxido de cloro que venden en cualquier tienda de montaña. Matan bacterias, virus, la temida giardia y, dándoles tiempo, hasta el cryptosporidium, que es el hueso duro de roer. Encima dejan un sabor bastante neutro. Su única pega es que para el crypto necesitan paciencia (hablamos de horas, no de minutos).

Yodo

Las clásicas de toda la vida. Matan bacterias y virus sin problema, pero el cryptosporidium se les ríe en la cara: es prácticamente inmune al yodo. Dejan un regusto a piscina que no a todo el mundo le hace gracia y, atención, tienen contraindicaciones: si estás embarazada, tienes problemas de tiroides o eres alérgico al yodo, ni tocarlas. Tampoco son para usarlas semanas seguidas.

Cloro (hipoclorito / NaDCC)

Las de las clásicas Aquatabs y similares. Baratas, ligeras, muy buenas contra bacterias y virus. Pero igual que el yodo, contra el cryptosporidium no hacen casi nada y bajan mucho su eficacia con el agua fría, turbia o con el pH alto. Para una salida de un día en agua de fuente, cumplen de sobra.

La tabla que de verdad importa

Si te quedas con una sola cosa de este artículo, que sea esta tabla. Aquí está el porqué de elegir una u otra:

ProductoBacterias y virusGiardiaCryptosporidiumSabor
Dióxido de cloroSí (~15-30 min)Sí (~30 min)Sí (~4 horas)Neutro
YodoSí (~30 min)Sí (~30 min)NoA piscina
Cloro / NaDCCSí (~30 min)LimitadoNoA cloro

Traducido: si quieres una pastilla que te cubra ante casi todo, vete a las de dióxido de cloro. Las otras valen, pero sabiendo lo que dejan fuera.

El error del agua fría (y la regla de oro)

Aquí está el fallo que comete media montaña. Los tiempos que vienen en el sobre están calculados para agua a unos 20 grados. ¿Y qué temperatura tiene el agua de un arroyo de deshielo a 2.000 metros? Pues cuatro grados contados, con suerte.

Con el agua fría, la reacción química va a cámara lenta. La regla que usan los guías es sencilla: si el agua está muy fría, dobla el tiempo de espera. Si el sobre dice 30 minutos, espera una hora. Lo que no puedes hacer es echar la pastilla, contar media canción y darle un trago, porque ahí la pastilla todavía no ha hecho ni la mitad del trabajo.

Y la segunda regla de oro: el agua turbia hay que prefiltrarla antes. La suciedad y los sedimentos se comen el desinfectante y protegen a los bichos. No hace falta un equipo de laboratorio: deja decantar el agua, cuélala con un trapo limpio, un filtro de café o un pañuelo de buff, y después echas la pastilla. Agua sucia + pastilla = agua sucia desinfectada por fuera y peligrosa por dentro.

Cómo usarlas bien, paso a paso

  • Una pastilla por litro (mira siempre la dosis del fabricante, que varía).
  • Si el agua está turbia, fíltrala antes con tela, filtro de café o decantando.
  • Echa la pastilla, cierra la botella y agita bien.
  • Afloja un poco el tapón y deja que un chorrito moje también la rosca: ahí también hay bichos.
  • Espera el tiempo que diga el sobre y dóblalo si el agua está fría.
  • Para el cryptosporidium con dióxido de cloro, paciencia: hasta 4 horas.

💡Respuesta rápida

¿Cuánto hay que esperar para beber tras echar una pastilla potabilizadora? Lo normal son 30 minutos para bacterias y virus, pero si el agua está fría conviene esperar el doble, y si quieres cubrir el cryptosporidium con dióxido de cloro hacen falta hasta 4 horas.

Lo que NO hacen (y conviene saberlo)

Las pastillas son un seguro buenísimo, pero no son agua milagro. No quitan metales pesados, no quitan pesticidas, no quitan químicos industriales ni hacen potable el agua de una balsa de purines o de un río contaminado por una mina. Son para desinfectar agua biológicamente dudosa: la del arroyo con la vaca muerta arriba, la del refugio sin garantías, la del grifo de un pueblo perdido. Para eso son la leche. Para lo demás, ni se te ocurra.

Dato útil que te puede ahorrar un disgusto: tampoco son la solución para beber del agua que sale del aire acondicionado o de fuentes industriales. Eso no es agua para humanos y ninguna pastilla lo arregla.

Para llevarse a casa

Una cajita de pastillas pesa nada, cabe en cualquier bolsillo del botiquín y el día que te quedes sin agua a mitad de ruta es lo que separa seguir caminando de pasarlo realmente mal. Vete a las de dióxido de cloro, prefiltra si el agua está turbia, dobla el tiempo si está fría y no te las juegues con química industrial. Así de fácil.

Y si todo esto te suena a chino y prefieres que alguien que se conoce la montaña te diga directamente de qué fuente sí y de cuál no, en La Cabra Que Guía tienes guías locales que llevan años bebiendo del sitio correcto. Esas cosas que no vienen en ningún sobre, ellos las saben de memoria.

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