Aventuras

Psicobloc: lo que tienes que saber antes de tirarte al agua

Escalar sin cuerda sobre el mar parece simple: caes y ya. Pero la profundidad, la técnica de caída y el sitio importan más de lo que crees.

EL
Equipo La Cabra Que GuiaGuías de Aventura

En psicobloc caerse no es un accidente: es parte del plan. Escalas sin cuerda, sin arnés y sin nadie asegurándote, y cuando los brazos dicen basta, el mar hace de colchoneta. Suena a libertad absoluta, y lo es. Pero esa colchoneta tiene letra pequeña, y conviene leerla antes de plantarte en un acantilado con los pies de gato puestos.

De dónde sale esto (spoiler: de Mallorca)

El psicobloc no lo inventaron los americanos ni salió de un vídeo de Red Bull. Nació en 1978 en Porto Pí, Palma, cuando Miquel Riera y sus colegas se aburrieron del artificial y empezaron a escalar en libre los acantilados de su casa, con el Mediterráneo como único seguro. Ellos le pusieron nombre, abrieron vías, las graduaron y montaron la base de un deporte entero. En esta entrevista de Climbing Riera lo cuenta de primera mano.

El resto del mundo tardó décadas en enterarse. El empujón definitivo llegó en 2006, cuando Riera le enseñó a Chris Sharma el arco de Es Pontàs y de ahí salió el psicobloc más duro del planeta, inmortalizado en la película King Lines. Desde entonces, Mallorca es la meca. Fuera de España lo llaman deep water solo, pero el nombre original es el nuestro.

El agua no es una colchoneta

Primera cura de humildad: desde 10 o 15 metros, el agua pega. Caer mal desde arriba te puede dejar el costado morado una semana, reventarte un tímpano o algo bastante peor. La diferencia entre un chapuzón y una visita a urgencias es cómo entras en el agua.

La técnica es de manual y conviene grabársela:

  • Pies por delante, siempre. Cuerpo recto como una flecha, piernas juntas, brazos pegados al tronco o una mano tapándote la nariz.
  • Mirada al horizonte. Si miras hacia abajo mientras caes, el cuerpo rota hacia delante y te comes el agua con la cara. Conmoción, oídos y ojos: mal negocio.
  • Cuerpo en tensión. Abdomen y glúteos apretados justo antes del impacto, para entrar como un bloque y no como un saco de piezas sueltas.
  • Practica desde abajo. Tírate varias veces desde tres o cuatro metros antes de subir más. Le pierdes el miedo, automatizas la postura y ganas confianza real, no imaginada.
Diagrama comparando la postura correcta de caída en psicobloc, con el cuerpo recto y los pies por delante, frente a una caída descontrolada de cara al agua
La diferencia entre un chapuzón y un susto: cuerpo recto, pies primero y mirada al horizonte.

Lo que hay que comprobar antes de escalar

El 90% de la seguridad en psicobloc se decide antes de tocar la roca. Esta es la lista que ningún local se salta:

  • Profundidad. Mínimo tres a cinco metros de agua bajo la vía, y comprobados ese día: mareas, nivel del mar y bloques sumergidos cambian el fondo más de lo que parece. Métete a nadar y míralo con tus ojos.
  • La salida del agua. Antes de escalar, ten claro por dónde vas a salir: una playa cercana, una trepada fácil, un kayak esperando. Descubrirlo después de una caída grande, con los brazos fritos y oleaje, es tarde.
  • El estado del mar. Con mar picado, una ola te puede estampar contra la base de la pared después de caer. Día de viento y oleaje: día de otra cosa.
  • Nunca solo. Sin cuerda ya vas; sin compañero es ruleta rusa. Alguien tiene que poder sacarte del agua si te quedas grogui.
  • Restricciones. Hay zonas reguladas o directamente prohibidas. Cala Varques, el clásico de iniciación de toda la vida, está vetado al psicobloc desde 2013 precisamente por la avalancha de novatos y accidentes. Infórmate antes, no cuando llegue la multa.

Material: la lista más corta de la escalada

Aquí no hay excusa de presupuesto: pies de gato y magnesio, fin de la lista. Eso sí, con matices de veterano. Lleva unos gatos viejos, porque el agua salada y la goma no son amigas, y mejor magnesio líquido, que aguanta la humedad y no montas una nube de polvo cada vez que sales del agua. Una toalla en la base y ropa de cambio completan el arsenal. Si la zona solo tiene acceso por mar, suma kayak o barca, que además te hace de bote de rescate.

Dónde empezar sin hacer el canelo

Para iniciarse, la receta es sencilla: paredes bajas, agua profunda y vías fáciles. Mallorca tiene cientos de sectores y sigue siendo la referencia mundial: la Cova del Diablo, en Porto Cristo, concentra una treintena de vías en paredes de unos 20 metros, aunque eso ya es terreno para gente rodada, no para el primer día. En la península, la Costa Blanca es el otro gran patio: Jávea (Cova del Llop Marí, Ambolo, Cala del Moraig) y el Mascarat en Altea tienen opciones para casi todos los niveles. En Desnivel tienen un repaso de zonas que merece la pena antes de elegir destino.

Y el mejor consejo de todos: la primera vez, ve con alguien que conozca el sector. Los locales saben dónde el fondo engaña, qué vías tienen la caída limpia y cuándo el mar dice que no. Esa información no viene en ninguna app.

Escalar sobre el mar, pero con cabeza

El psicobloc es probablemente la forma más divertida de escalar que existe: sin material, sin maniobras, solo tú, la roca y el chapuzón. Pero esa simpleza engaña, y la diferencia entre un día glorioso y un susto serio está en los deberes previos. Si quieres probarlo este verano con alguien que se sepa el fondo de memoria, en La Cabra Que Guía hay guías y escuelas de escalada que trabajan la costa todo el año. Tú pon las ganas, que del resto ya sabe el que va delante.

Artículos Relacionados