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Alberto Ginés rompe el maleficio: primer oro mundial en Chamonix

El campeón olímpico gana por fin su primer oro en la Copa del Mundo de escalada: 39+ en la final de dificultad de Chamonix tras once podios sin victoria.

EL
Equipo La Cabra Que GuiaGuías de Aventura

Once podios mirando el oro desde el escalón de al lado. Seis platas, cinco bronces y una pregunta que llevaba años sobrevolando cada final: ¿cómo puede ser que el campeón olímpico de escalada no haya ganado nunca una Copa del Mundo? El domingo 12 de julio, en Chamonix, Alberto Ginés zanjó el tema de la única manera posible: llegando más arriba que nadie.

Qué pasó en Chamonix

La final de dificultad se decidió arriba del todo, como tiene que ser. El cacereño se plantó en la presa 39+, una más que sus dos rivales directos, y esa presa de diferencia valió un oro que llevaba siete años resistiéndosele.

  • Oro: Alberto Ginés (España), 39+.
  • Plata: Luka Potocar (Eslovenia), 38+. Venía de dominar la semifinal y se cayó una presa antes que Ginés.
  • Bronce: Putra Tri Ramadani (Indonesia), también 38+, tercero por el desempate de la semifinal.

El aspirante local, Sam Avezou, se quedó en la 34 con toda la grada francesa empujando. En WOGU Climbing cuentan que Ginés gritó liberado al confirmarse el resultado. Y lo de «liberado» no es una forma de hablar: era un peso de once medallas.

Once medallas y un maleficio

Para entender el grito hay que rebobinar. Ginés ganó el oro olímpico en Tokio 2020 con 18 años, el primero de la historia de la escalada. En 2025 se llevó la general de la Copa del Mundo de dificultad. Tiene un palmarés que ya lo quisieran carreras enteras. Pero le faltaba justo eso: ganar una prueba de la Copa del Mundo. Una. Cualquiera.

Desde su primer podio en 2019 había subido once veces al cajón —seis platas y cinco bronces en dificultad— sin pisar nunca el escalón de arriba. Él mismo reconoció tras la final que llevaba siete años esperando ese momento y que más de una vez llegó a pensar que a lo mejor no le estaba destinado. En Infobae lo llaman directamente «maleficio», y visto el historial, el nombre le pega.

Que se haya roto precisamente en Chamonix tiene su gracia. La prueba se escala al aire libre, de noche y con el macizo del Mont Blanc de telón de fondo: es la cita con más solera del circuito, el sitio donde cualquier escalador quiere ganar al menos una vez en la vida.

Y ahora qué

Lo mejor es que esto no va de cerrar una herida y ya está. Con el triunfo, Ginés se coloca segundo en la general de dificultad con 2.910 puntos, a 220 del liderato, con media temporada de la World Climbing Series —el nuevo nombre que la IFSC le ha puesto a la Copa del Mundo, aunque todos la sigamos llamando igual— todavía por delante.

Y hay otra lectura, más de bar: los maleficios se rompen escalando. El primero cuesta once podios; ya veremos cuánto cuesta el segundo, pero con la espina fuera, este Ginés da bastante más miedo que el de hace un mes.

El gusanillo de la cuerda

Si viendo a Ginés pelearse con la 39 te han entrado ganas de atarte a una cuerda, que sepas que nadie empieza en una final de Copa del Mundo. Se empieza en una escuela de tu zona, con alguien que sepa montar una reunión y explicarte por qué te estás cayendo. En La Cabra Que Guía tienes guías de escalada que llevan años haciendo exactamente eso. El maleficio de no haber escalado nunca también se rompe.

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